Es importante tratar el tema de la energía sexual, aunque luego cada uno, como siempre, pueda pensar y actuar como le parezca.
Uno de los lazos más fuertes que existen es el de la energía sexual. Por eso, utilizarla de forma correcta y ser conscientes de cómo utilizan la nuestra es muy importante para poder sentirnos plenos y con energía vital en el resto de tareas de nuestro día a día; esta energía está relacionada de forma directa con nuestro bienestar físico, mental y espiritual, con nuestra creatividad y con fluir con el universo.
Esta energía se crea en el momento en que entramos en contacto sexual con otra persona. Es como si dejáramos abiertas las puertas de nuestros centros energéticos para dejar entrar la energía de nuestro compañero o compañera sexual, mientras que la otra persona se va a llenar de nuestra energía. Por otro lado, aunque de forma menos perceptible, intervienen otras energías que pueda haber alrededor, dependiendo de cómo estemos nosotros. Por eso resulta tan importante con quién mantenemos relaciones sexuales y hasta dónde estamos dispuestos a dar y a recibir lo que el otro nos da. Vamos a entrar en contacto con los espacios más íntimos y sagrados de otro ser, y él o ella va a entrar en los nuestros. Desde ese momento y hasta que se termine el acto sexual, la energía va a ser una, diferente de la suma de las dos energías de los participantes.
Si las dos personas que se reúnen acceden con un mismo nivel energético, de conciencia, con una misma intención, esa energía que se va a crear resultará beneficiosa para las dos partes. Les va a llenar, a nutrir, es un alimento; al mismo tiempo, les va a unir o poner en contacto con la energía del Universo. Los dos se van a sentir alimentados por ese cuerpo energético creado que, después del encuentro sexual, se mantiene durante un tiempo y te hace vivir de manera más fácil, con una energía que alimenta el corazón y el cerebro. Esta energía no tiene nada que ver con los sentimientos o las emociones, los cuales también forman parte del mundo.
Rompe las cadenas
La mujer, de forma individual, necesita acceder a un nivel energético más consciente, a un plano en el que puede y debe conectarse a una red universal de energía sexual. Allí ya se encuentran otras mujeres esperando a que el resto lleguemos, allí se encuentra toda la información ancestral relativa a la sexualidad y al poder sexual de la mujer, a la creatividad que es capaz de surgir y de renovar el mundo cuando nos conectamos con esta información y vivamos desde esta sexualidad.
Es una energía que ha sido reprimida y silenciada, pero que ahora está llegando a su cénit. Durante generaciones, por miedo, en muchas ocasiones personas del sexo opuesto han pensado que iban a ser sometidos y “mal llevados” por la mujer. Este plano no tiene que ver con un orgasmo, se trata de vivir las veinticuatro horas del día ahí. Recuperarlo depende de todas y cada una de nosotras, de tomar conciencia de nuestro cuerpo, de cómo nos habla en términos sexuales y qué información nos da esa red energética, para desde aquí llevar al hombre al cambio que tiene que experimentar en su sexualidad.
Por otra parte, ¿qué ocurre cuando los niveles energéticos de los participantes no están equilibrados o en un nivel similar? Pueden suceder varias cosas. Si las dos personas tienen un nivel energético muy bajo, pero con intenciones y sentimientos positivos del uno hacia el otro, con esto les resulta suficiente y no quieren más, en este caso ni les debilita ni les hace crecer. Se mantienen, uno alimenta al otro y la energía entre los dos fluye, no se estanca.
Por otro lado tenemos el caso de una persona con un nivel energético alto, un nivel de conciencia también elevado, con deseos positivos, amorosos, generosos hacia sí mismo y hacia el otro, que se encuentra con una persona de un nivel energético sexual más bajo, con un nivel de conciencia también inferior y sin interés por crecer o evolucionar, ni en la sexualidad ni en su vida, que no siente ni le llama la atención esta parte de la sexualidad –es más, a menudo va acompañada con sentimientos y pensamientos negativos, pesimistas, destructivos–. En esta relación, la persona con un nivel más elevado va a actuar como un basurero, y si tiene capacidad, energía y conciencia suficiente, puede “transmutar” esta energía para que no le dañe. La persona más negativa, por su parte, se va a alimentar en cierto modo de ella. Esta relación no durará mucho; a la persona más consciente de lo que ocurre no le va a interesar, no le alimentará energéticamente. El que arroja la basura no es consciente –o no quiere serlo– de lo que ocurre, ni de cómo funciona la relación.
Otro factor a tener en cuenta es el siguiente: dos personas mantienen una relación sexual que dura en el tiempo, y una de ellas experimenta una relación sexual con una tercera sin que la primera lo sepa, ni sea consciente de ello, ni sea lo convenido en su relación. En este caso hay una persona que está actuando como conexión entre otras dos, mezclando la energía de una y de otra. La unidad energética formada por las dos primeras personas se empieza a debilitar, sufre impactos porque trae información de una tercera persona, y el transmisor lleva consigo energía, comportamientos y sentimientos de una a la otra, y viceversa.
No es lo mismo tener sexo con alguien al azar que hacerlo de forma consciente, sabiendo lo que soy, lo que voy a dar, y sabiendo que frente a mí hay otro ser que tiene otras circunstancias y otras necesidades –iguales o no– a las que yo tengo. Y desde ahí, saber que las puertas se van a abrir de golpe, algo que puede ser muy bello, enriquecedor, nutricio… o que nos debilite, nos canse e incluso en ocasiones nos llegue a destruir.

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